Asamblea Forum Europeo de Laicos 2010

Les presentamos el informe, realizado por nuestra presidenta Camino Cañón, de la Asamblea de estudio del Foro Europeo de Comités Nacionales de Laicos celebrado en Birmingham del 6 al 11 de julio 2010

Con la participación de delegados de 14 países de Europa se ha celebrado en la ciudad de Birmingham una asamblea de estudio del Foro de Laicos de Europa (www.europ-forum.org). La representante de España ha sido Camino Cañón, presidenta del Foro de Laicos. Las jornadas de estudio fueron seguidas por la preceptiva asamblea estatutaria. El tema que ha ocupado los primeros cuatro días ha sido: “Dignidad humana en una Europa en cambio-una respuesta cristiana».

Más de 50 participantes agrupados en delegaciones, han hecho patente una realidad rica y plural de la Iglesia Católica en Europa. Países de tradición protestante como Suecia, Holanda, Alemania, Suiza o Inglaterra-Gales han aportado visiones de cómo los católicos se viven significativamente en las iglesias locales, algunas muy minoritarias, y de qué manera aportan inspiración y acciones orientadas a promover la dignidad humana en sus contextos. También los países de tradición católica, estábamos allí representados, algunos como Bélgica y Polonia por dos delegaciones, que en el caso de Bélgica se correspondían con la propia división lingüística y cultural del país, y en el caso de Polonia, una delegación era la propia del foro de laicos del país, y la otra de las organizaciones de laicos polacos en el oeste europeo. Se echaba de menos la presencia de Francia, de Portugal, de Luxemburgo. Y no faltaban representantes de las organizaciones laicales de Eslovaquia, República Checa, o Bielorrusia.

Varios representantes hicimos presentaciones de las organizaciones laicales que presidimos, una variedad de realidades con muchos elementos en común. La organización de los laicos en cada país es muy diversa según el número de católicos y la realidad asociativa existente. Los de pequeño número tienen una organización nacional muy trabada entre asociaciones y movimientos y grupos parroquiales; sería por ejemplo el caso de Suecia, de Suiza, de Holanda o de la misma Bélgica. En los países de tradición protestante y pequeño número de católicos, como Suecia o Suiza, por ejemplo, la parroquia es el punto de referencia organizativo para los católicos. Suecia tiene 43 parroquias y una sola diócesis. En otros países donde la Iglesia Católica es también minoritaria como sería el caso de Inglaterra y Gales, siendo la parroquia referente común, es también significativa la acción social promovida por organizaciones católicas en el campo de derechos humanos y de la educación, en la que la participación del laicado es crucial. El caso de Irlanda resultaba singular por no tener aún una organizada de asociaciones y movimientos laicales, de modo que su representante era una religiosa encargada por la conferencia episcopal de promover dicha organización. Con especial respeto y emoción escuchamos la presentación de las dos personas delegadas de la Iglesia de Bielorrusia, que nos acercaron la realidad de unos católicos intentando con toda la ilusión hacer visible la fe vivida por una comunidad que ha permanecido oculta y en silencio bajo el régimen comunista. Con gran generosidad, sin ocultar las grandes necesidades que padece el pueblo, ofrecieron su país como sede del próximo encuentro europeo de presidentes de los foros nacionales.

Los países presentes del centro de Europa y también Suecia, a la vez que acusaban la dificultad de la fuerte secularización ambiental, daban cuenta de la aportación de la Iglesia Católica a las sociedades correspondientes, presentando aquella como un espacio de humanidad donde la dignidad de las personas es reconocida de manera comprometida, tanto en el caso de las personas individuales de distintas razas, países y culturas que se acercan, como por la implicación de los católicos en proyectos y acciones para erradicar la pobreza y el racismo. El caso de Suecia me pareció especialmente expresivo de una Iglesia Católica que está renovando su vitalidad al integrar en ella inmigrantes y refugiados católicos de países y razas diversos. De unos 95.000 católicos que integran la Iglesia Católica sueca, casi 90.000 proceden de la inmigración. En este foro, la delegación estaba integrada por dos personas de origen sueco y otras dos mujeres nacidas en Suecia de familias inmigrantes, una española y una irlandesa.

Tema de estudio

El tema general de estudio, como ya se ha dicho, ha sido: La dignidad humana en una Europa en cambio-una respuesta cristiana. Fue desarrollado por expertos procedentes de varios países. El obispo auxiliar de Birmingham, William Kenney, tuvo la ponencia inaugural ofreciendo una perspectiva en profundidad acerca de cómo contribuir a promover la dignidad humana en Europa desde nuestra experiencia de fe y de pertenencia a una comunidad católica. Una lectura crítica de las políticas europeas de asilo desde la perspectiva de la dignidad humana fue realizada por el director del Servicio Jesuita de Refugiados de Bruselas, Cristopf Renders, S.J. El trabajo en los grupos posibilitó ahondar en el tema y contrastar las diferentes situaciones existentes; paises que habiendo recibido inmigrantes en otro tiempo, ahora reciben preferentemente refugiados y a ellos se orienta la acción de acogida, acompañamiento y defensa jurídica, y aquellos otros, como España, en que la población inmigrante es la destinataria principal de las políticas y de las acciones de la Iglesia.

La cuestión de la pobreza y la exclusión social fue tratada por Jan Volder, miembro de la Comunidad de San Egidio de Amberes. La situación de Africa y la descripción de algunas actuaciones de especial incidencia, llevadas a cabo por miembros de asociaciones y movimientos católicos, centraron su discurso. También la cuestión de “Por qué la pobreza está emergiendo en un continente como Europa”, fue objeto de reflexión compartida a partir de una exposición de la profesora checa Lidmila Nemcová.

El trabajo del viernes 9, estuvo íntegramente dedicado a la contribución que la Iglesia de Inglaterra y Gales está realizando en relación a la promoción de la dignidad humana en una Europa en cambio. Después de ofrecernos un marco histórico para situar el tipo de presencia que a la Iglesia católica se le ha permitido tener en el pasado y en el presente, dos ponentes presentaron la acción de la Iglesia en el campo de la educación y los programas que la Conferencia episcopal lleva a cabo en el ámbito de la familia como fruto de una encuesta realizada a los católicos en 2004, en la que los obispos se propusieron “escuchar en directo” a las familias. (Puede encontrarse el documento en: www.catholicchurch.org.uk). Además los participantes fuimos invitados a visitar tres proyectos en marcha en la ciudad de Birmingham promovidos por la diócesis. Uno de ellos con refugiados, otro con personas sin recursos y un tercero en torno a una parroquia en una zona marginal, donde la acción llevada a cabo desde ella está transformando la vida de los habitantes del barrio de un modo muy notable. También fuimos informados de algunas acciones de lucha contra la pobreza y contra el racismo promovidas por organizaciones católicas.

La conferencia de clausura estuvo a cargo de John Bruton, ex primer ministro de la República de Irlanda.

La interacción

Un capítulo importante durante estos días ha sido la liturgia y los ratos de oración común. Tres obispos presidieron la celebración de la Eucaristía: arzobispo de Birmingham, obispo auxiliar de Liverpool y presidente de la Comisión de Apostolado seglar de la Iglesia de Inglaterra y Gales, y obispo auxiliar de Birmingham. Los ratos de oración en común fueron preparados cada día por diferentes delegaciones, con modalidades diferentes.

En otro orden de cosas, las relaciones informales, facilitaron el encuentro cordial y fraterno entre todos, compartiendo información, intercambiando experiencias e interés por la vida de la Iglesia católica y la organización del laicado en países diferentes del propio.

La asamblea estatutaria

El último día se celebró la Asamblea estatutaria con dos finalidades. La primera consistía en aprobar algunas enmiendas a los estatutos vigentes. Algunas de ellas solicitadas por el Pontificio Consejo para los Laicos, con objeto de tener el pleno reconocimiento de este organismo pontificio, otras orientadas a modificar los plazos de mandato de algunos miembros de la Junta directiva, para lograr mayor estabilidad en ésta, y un tercer punto, modificar el criterio vigente en las cuotas.

La segunda finalidad era la elección de algunos miembros de la Junta directiva al finalizar el tiempo de mandato de los mismos. A la presidenta, María Draaijers, de Holanda, le ha sustituido el belga Peter Annegan, miembro de los Equipos de matrimonios de Nuestra Señora. A la secretaria, la alemana Sigrid Schrami, le ha sustituido la esclovaca Katarina Hulmanova. El puesto de tesorero ha quedado sin cubrir por el momento. Permanece como vocal Seán O´Donell, organizador de este encuentro y entra la alemana Magdalena Bogner, de la Comunidad de San Egidio.

Notas conclusivas

En este mundo nuestro donde a menudo sobran reuniones y faltan encuentros, he tenido la oportunidad de participar en un verdadero encuentro fraterno donde representantes de las organizaciones laicales de Europa nos hemos ofrecido el reconocimiento mutuo, el deseo de aprender unos de otros, una confirmación alegre de que el Evangelio es Buena Noticia para gentes de culturas diversas y pueblos con historias distantes, una constatación esperanzada de que la Iglesia católica es comunidad de acogida y de reconocimiento de la dignidad humana en contextos socioeconómicos y políticos plurales. Una experiencia reconfortante que resulta obligado compartir.

Un sentimiento de gratitud surge espontáneo hacia los organizadores del encuentro, que no ahorraron esfuerzos para hacer agradable la estancia y eficiente el trabajo. Gracias a la Junta directiva saliente, y muy especialmente al equipo que liderado por Seán O´Donell ha facilitado la buena marcha de todos los detalles. La catedral de Birminghan ha sido el lugar de las celebraciones litúrgicas, y sus dependencias anexas los espacios de reunión y de comidas.

¿Qué nos queda? La experiencia vivida y los lazos creados, que sin duda redundarán en mayor cercanía y colaboración entre todos. Una conciencia compartida y puesta al día de los desafíos que Europa, la vieja y rica Europa, está teniendo en el terreno del respeto y promoción de la dignidad humana, a la vez que la alegría de identificar con concreción numerosas expresiones promovidas por la comunidad católica con formatos y modalidades adecuados a los tiempos, donde los laicos están singularmente implicados.

Camino Cañón Loyes

Presidenta del Foro de Laicos
Madrid, 15 de julio, 2010